REVOLUCIÓN DEL PENSAMIENTO

FUNDACIÓN DE FORJA 29 JUNIO DE 1935

T

odo taller de forja parece un mundo que se derrumba", había dicho Don Hipólito Yrigoyen. Y a Arturo Jauretche le pareció que la metáfora bien valía ser eternizada. De allí que la Fuerza de Orientación Revolucionaria de la Joven Argentina (FORJA) na­ciera bajo su advocación.

Promediaba la “década infame” - como muy acertadamente la denominara José Luis Torres -[1] que, después del derrocamiento del Peludo (como se lo conocía a Don Hipólito) y del interregno de la dictadura uriburista, había eclosionado en la política del ‘justismo” de “fraude patriótico’’, de concordancia con los “tibios” y persecución y cárcel (no exenta de torturas), asesinatos incluidos, como el de Enzo Bordabehere en pleno recinto del Senado de la Nación, para losremisos” en aceptar la política del régimen.

La resistencia de ese grupo de jóvenes yrigoyenistas, afiliados radicales al principio y abiertos a todos los luchadores por la nacionalidad después, entre los que cabe recordar a Arturo Jauretche (alma mater de la organización), Juan B. Fleitas (ex-ministro de Yrigoyen), Manuel Ortiz Pereyra, Homero Manzioni (el siem­pre querido Homero Manzi), Félix Ramírez García (los cinco promotores originales que reunieron a los 113 miembros de la asamblea fundadora, un 29 de junio de 1935, en un sótano cercano a Corrientes y Callao), Gabriel del Mazo, Luis Dellepiane (alejados estos dos últimos por las discrepancias acerca de la neutralidad en la guerra que en­sombrecía los horizontes europeos), Oscar López Serrot, Arturo García Mellid, Jorge del Río y Raúl Scalabrini Ortiz, escribió una de las páginas más románticas y épicas de nuestra historia política. “Somos una Argentina colonial: queremos ser una Argentina libre”, fue su lema primigenio, y en tomo a él se núcleo la juventud antioligárquica y antiimperialista, nacional y latinoamericanista, que no se resignaba a ver declinadas, y olvidadas por cierta dirigencia “pactista”, banderas de soberanía popular que había levantado el yrigoyenismo.

Fueron, quizás sin soñarlo, el puente histórico y doc­trinal entre ese ideario y el peronismo naciente. Comenzaron con una epopeya y die­ron por concluida su misión con otra. Se disolvieron apenas un mes después del 17 de octubre de 1945. Ya no tenían razón de ser: el pueblo había vuelto a empuñar aque­llas viejas y queridas banderas. La historia tenía nuevos y decisivos protagonistas. OSCAR SBARRA MITRE  (1941-2014)

Compilación Chalo Agnelli

FUENTE

Sbarra Mitre, Oscar (1999) Efemérides de fin de milenio Página 12

NOTA


[1] Periodista tucumano, quien denunció el fraude perpetrado por la corporación Bemberg con el impuesto a la herencia, manifiesto en su libro “Los Perduellis” publicado en 1943; que posteriormente determinó la expropiación, en cobro de la estafa cometida, de alguna de las empresas de dicha corporación.

“PERDONÁ SI AL EVOCARTE SE ME PIANTA UN LAGRIMÓN...”

24 DE JUNIO ANIVERSARIO DEL FALLECIMIENTO DE CARLOS GARDEL


Fue la indiscutida voz de Buenos Aires. También su sonrisa. Y su imagen. Sus jóvenes cuarenta y cinco años preanunciaban un largo “reinado” en la adhesión y el afecto de la gente. Era el zorzal criollo. Indiscutido y aclamado. Y como el ave, cantó hasta mo­rir. Curioso: nació en Francia y murió fuera de la Patria. Sin embargo, es imposible hablar de la Argentina de este siglo sin mencionarlo. Tan nacional como el mate y el propio tango, fue el paradigma de una época del canto popular. Quizás, como Enrico Caruso, Maurice Chevallier o Frank Sinatra, Carlos Gardel personificó la idiosincrasia de un pueblo que se autoreconocía en él “Te glosó en poemas Carlos de la Púa/y el pobre Contursi fue tu amigo fiel; en tu esquina rea cualquier cacatúa/sueña con la pinta de Carlos Gardel”, decía el inolvidable “negro” Celedonio Flores de la esquina de Corrientes y Esmeralda para acreditar su inexorable porteñidad. Y es que Gardel cons­tituía un prototipo más allá del canto: por propia presencia, por la sola “pinta”. Se marchó en la lejana Medellín, en compañía del magnífico poeta que fue su “cómplice" en la creación: Alfredo Lepera. Como si el dúo -guitarristas incluidos- hubiera incor­porado al Paraíso en su gira. Triste 24 de junio de 1935. Tétrico, sombrío, aplastan­te, para los argentinos. Desde entonces Carlitos sólo nos sonríe en el celuloide, y nos acompaña desde el disco. También desde entonces Dios disfruta, exclusivamente, de su canto.

OSCAR SBARRA MITRE (1941/2914)

Sbarra Mitre, O. (1999) “Efemérides de fin de milenio”. Biblioteca Nacional

EL PENSAMIENTO VIVO DE MANUEL BELGRANO

LA REVOLUCIÓN

1820 - 20 DE JUNIO - 2020

BICENTENARIO DEL FALLECIMIENTO DE DON MANUEL BELGRANO

PADRE DE LA LIBERTAD

Sucedía esto a mi regreso de la Banda Septentrional, y tuvimos este medio de reunirnos los amigos sin temor, habiéndole hecho entender a Cisneros que si teníamos alguna junta en mi casa, sería para tratar de los asuntos con­cernientes al periódico. Nos dispensó toda protección e hice el prospec­to del Diario de Comercio que se publicaba en 1810, antes de nuestra revolución. En él salieron mis papeles, que no era otra cosa más que una acusación contra el gobierno español; pero todo pasaba, y así creíamos ir abriendo los ojos a nuestros paisanos. Tanto fue, que salió uno de mis papeles, titulado "Origen de la grandeza y decadencia de los imperios", en vísperas de nuestra revolución, que contentó a los de nuestro partido como a Cisneros, y cada uno aplicaba el ascua a su sardina.

Estas era mis ocupaciones cuando, habiendo salido por algunos días al campo, en el mes de mayo, me mandaron llamar mis  amigos a Buenos Aires, diciéndome que era llegado el caso de trabajar por la patria para adquirir la Libertad e Independencia deseada: había llegado la noticia de la entrada de los franceses en Andalucía y la disolución de la Junta Central.

(...) Se vencieron al fin todas las dificultades y aunque no siguió la cosa por el rumbo que me había propuesto, apareció una Junta, de la que yo era vocal, sin saber cómo ni por dónde, en que no tuve poco sentimiento. Era preciso corresponder a la confianza del pueblo y todo me contraje al desempeño de esta obligación, asegurando, como ase­guro, a la faz del universo, que todas mis ideas cambiaron, y ni una sola concedía a un objeto particular por más que me interesase: el bien público estaba a todos instantes a mi vista.

(De su Autobiografía, escrita en 1914. los fragmentos seleccionados corresponde a 1810 y se refieren a los momentos previos a la Revolución de Mayo y a la formación de la Primera Junta)

RECLAMO

Belgrano no puede hacer milagros, trabaja por el honor de su patria y por el de las armas cuanto le es dable, y se pone en disposición para no perderlo todo; pero tiene la desgracia de que siem­pre se le abandone, o que sean tales las circunstancias que no se le pueda atender. Dios quiera mirarnos con ojos de piedad, y proteger los nobles esfuerzos de mis compañeros de armas que están llenos del fuego sagrado del patriotismo y dispuestos a vencer o morir.

(Carta a Bernardino Rivadavia. Tucumán, 14 de setiembre de 1812)

Compilación Prof. Chalo Agnelli / sábado 20 de junio de 2020

Biblioteca Popular Pedro Goyena

Asociación Historiadores Los Quilmeros

Junta de Estudios Históricos / 80 años

 

EL BOMBARDEO DE PLAZA DE MAYO - 16 DE JUNIO DE 1955 – 67 AÑOS

Dr. Eduardo Luis Duhalde (5/10/1939 - 3/4/2012) Pocas veces en la historia mundial miembros de las Fuerzas Armadas de un país, con la co...